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Rema fuerte conmigo, valiente compañero. El
viento que azota nuestro rostro es el mismo que impulsa nuestras velas hacia Ítaca. La lluvia que se clava en nuestro cuerpo, cual dardos afilados, es la misma que gozábamos en las cálidas arenas de las playas. Rema fuerte. Si flaquean las fuerzas que en nuestra juventud movían los cielos y la tierra, serán nuestros heroicos corazones quienes nos lleven hasta Ítaca la grande.
Ulises, en la Odisea de Homero